Las Cualidades del Liderazgo. Un líder sería aquella persona que
a través de su conducta o comportamiento, pretende modificar la conducta de
otras personas, pero no hemos de confundir el término liderar con el de
dirigir. Aunque el líder dirige el grupo o equipo de personas, dirigir tiene
una connotación más institucional, mientras que líder estaría ligado a las
cualidades personales, tema que en definitiva nos ocupa. El liderazgo es pues,
una acción que abarca sentimientos, intereses, aspiraciones, valores, actitudes
y todo tipo de reacciones humanas. Las habilidades que ha de presentar el líder
son muchas y variadas.
¿Qué precisa un líder? Este ha de entender las motivaciones
que mueven a las personas a actuar de determinada forma. Porque ha de tener la
capacidad de estimular, ilusionar en la labor diaria Es importante que el líder
pueda prever las reacciones de las personas que componen su equipo. Para ello
es necesario conocer las reacciones de las personas, más si se pretende que se
haga algo que no está hecho. Tiene que "dirigir" las actividades con el
fin de obtener los objetivos marcados. El líder no sólo propondrá actividades,
sino que además las dirigirá. Para todo ello, es preciso que el líder tenga la
suficiente autoridad y poder, o matizando un poco, que el grupo perciba dicho
poder. Es importante señalar que autoridad, en este caso, no se refiere a
autoritario. El poder de un líder surge de su capacidad de influencia, y no de
su capacidad de mando. Líder es el que
inspira una visión positiva y alentadora de futuro en otros, y el que les da un
sentido de dirección y propósito
La inteligencia emocional posee
cuatro dominios con sus correspondientes competencias, las cuales no son otra
cosa que habilidades aprendidas que aportan herramientas básicas para potenciar
la resonancia y en consecuencia, la eficacia del líder. El liderazgo requiere
servidores enérgicos, líderes resueltos, imperturbables, dispuestos a defender
a toda costa sus principios y convicciones. También necesita una nueva relación
con el propio ser, caracterizada por una profunda disposición a estar a la
altura de los desafíos del tiempo, a perseverar frente a la inevitable
adversidad, una profunda humildad y capacidad de reconocer la confusión, pedir
ayuda y pasarles el bastón de mando a otros.
Las personas reaccionamos según cómo los demás nos tratan y según lo que
esperan de nosotros. Y funciona tanto en positivo como en negativo. Si
recibimos mensajes de aliento refuerzos positivos: "Tú puedes con
eso", "Espero mucho de ti"… nos mueve a hacer todo lo posible
para no defraudar dichas expectativas e incluso superarlas. Pero también ocurre
en sentido contrario, si los mensajes que recibimos son del tipo: "Eres un
desastre", "No vas a llegar a ningún sitio", "Qué espanto”,
“ya sabía que no puedo confiar en ti” Cuando actuamos de manera que el otro vea
cumplidas sus expectativas (sin causar el menor reconocimiento, y en el peor de
los casos, como paradoja hay casos en los que mensajes de ese tipo sirven de
acción reacción para sacar lo mejor de uno). Hay un lema de Virgilio que
encarna lo que el efecto Pigmalión representa: "Possunt quia posse
videntur" (Pueden porque creen que pueden).

No hay comentarios.:
Publicar un comentario